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lunes, 28 de septiembre de 2015

La escritura uncial

Conservada en mas de 500 manuscritos de los siglo IV al VIII d.C., aunque su origen se sitúa en torno al siglo II d.C. Fue el vehículo de transmisión de la cultura clásica en la Edad Media. Esta escritura, primeramente extendida entre los cristianos de Egipto, se convirtió en la escritura oficial (junto a la semiuncial, de la que hablaremos la próxima semana) de la Iglesia Católica.
La uncial, en realidad, es una escritura mixta: las letras que componen su alfabeto no tienen un origen común, no adoptan formas precisas y no fueron incorporadas al mismo tiempo para la constitución de dicho alfabeto. Tienen formas mayúsculas (la mayoría), formas minúsculas (h, l, q) y cuatro formas características unciales (a, d, e, m). Sin embargo, las formas son más redondeadas y, a veces, su trazado es algo fluctuante con respecto a los paradigmas mayúsculos.
Para señalar las mayúsculas, el escriba trazaba normalmente letras unciales pero de mayor tamaño, aunque ocasionalmente se utilizaron también capitales, pero siempre trazadas con la misma pluma que el resto del texto. Puede que estén algo exageradas o decoradas, pero la impresión dominante en la pagina uncial es de nitidez y sosiego, pues parece que existió una intencionalidad de simplicidad en la presentación.





lunes, 21 de septiembre de 2015

La Dispensa

Define el vigente Código de Derecho Canónico de 1983 la dispensa como "una relajación de la Ley meramente eclesiástica en un caso particular", y puede ser concedida por quien tiene potestad ejecutiva y por quien, por derecho propio o por legitima delegación, ejerce explicita o implícitamente la potestad de dispensar (canon 85). El Obispo diocesano puede dispensar a los fieles de las leyes disciplinarias, universales o particulares, promulgadas por su Diócesis, pero no puede dispensar de las leyes procesales o penales, ni de aquellas cuya dispensa corresponda únicamente a la Sede Apostólica o a otra autoridad, excepto el caso de urgente necesidad y peligro de grave daño en la demora, tratándose de una dispensa que la Santa Sede suele conceder en iguales circunstancias (canon 87). El Ordinario del lugar puede dispensar de las leyes diocesanas y de las promulgadas por el Concilio regional o provincial, o por la Conferencia Episcopal (canon 88). El Párroco y los demás presbíteros solo pueden dispensar de la ley universal o particular cuando se les haya concedido expresamente potestad para ello (canon 89).


lunes, 14 de septiembre de 2015

Tipología documental bajomedieval en Aragón y Cataluña

Este período comienza en el año 1137, fecha del matrimonio del Conde de Barcelona Ramón Berenguer IV con la Princesa doña Petronila, hija del Rey de Aragón Ramiro II, el Monje, y de doña Ines de Poitiers, tomando el Conde el título de Príncipe de Aragón y conservando el de Reina doña Petronila.
A esta unión se adhirieron otros territorios, aumentando el ámbito de la Corona aragonesa-catalana: Mallora (1229) y Valencia (1238), con Jaime I; Sicilia (1282), con Pedro III; Menorca (1287), con Alfonso III; Cerdeña (1234), Jaime II; y Mallorca de manera definitiva (1344) con Pedro IV.
Diplomáticamente, hasta el reinado de Jaime II (1291-1327), hermano y sucesor de Alfonso III, no se introducen particularidades que den carácter a la documentación aragonesa-catalana.
EN ella se utilizan tanto el pergamino como el papel. El primero se utiliza de forma apaisada, y se escribe el documento con la letra típica aragonesa en su modalidad transitoria hacia el gótico. Se extienden así los privilegios solmenes, de tipo notificativo. También se escriben privilegios menores, como confirmaciones o mercedes, documentos de tipo administrativo y actas notariales, también con estructura notificativa. En papel se redactan cartas reales, que suelen ser mandatos de tipo intitulativo y nombramientos. Destacan los Registros, cuadernos de papel en lo que, por orden cronológico, se van asentando los documentos emanados de la Cancillería real. Comienzan en el reinado de Jaime I.
Como característica de la estructura diplomática de estos documentos puede señalarse su frecuente separación en dos partes. La primera, conteniendo el protocolo y el cuerpo del documento; la segunda, contenida por el escatocolo. Entre ambas partes suele figurar el signo real con la intitulación repetida.


lunes, 7 de septiembre de 2015

Tipología documental altomedieval catalana

La etapa inicial abarca desde la fundación de la Marca Hispánica en el siglo VIII, hasta su unión con el Reino aragonés en 1137.
Las características de la documentación catalana en este tiempo son muy semejantes a la de los Reinos peninsulares: uso preferente del pergamino en forma apaisada, escritura visigótica y carolina, etc., si bien cabe diferenciar documentos públicos y documentos privados.
Como elementos diplomáticos diferenciadores cabe resaltar que la data figura, hasta el siglo XI, conforme al cómputo de los Reyes francos, y, más adelante según el cómputo de la Encarnación (considera el 25 de marzo el primer día del año), en la modalidad florentina que, en relación con el cómputo de la Circuncisión, supone el comienzo del año tres meses mas tarde.